Ritmìa

Ritmìa es un método innovador de aprendizaje y apreciación musical mediante sonidos y gestos conceptualizado por Sonia Simonazzi, una concertista de fagot italiana. Lee más.

Según esta autora, el fin de este método es inculcar en los niños de tres a diez años nociones de apreciación, teoría y práctica musical más allá del enfoque tradicional de la enseñanza musical. Su intención es dotar de un significado más profundo y rico a la instrucción musical integrando la estimulación por sonidos (que emplea una variedad particular de instrumentos musicales que los niños pueden escuchar y tocar) con movimientos corporales.

La palabra Ritmìa evoca 'ritmo' (es ritmo en italiano), pero se concibió como un antónimo no-existente para 'aritmia' (arritmia en italiano, usado en medicina para describir un ritmo cardiaco irregular).

Aunque ciertamente no es un concepto nuevo en educación musical para niños, varios métodos que asocian típicamente el estímulo musical con el movimiento corporal se arriesgan a no poner todo el énfasis debido en un aprendizaje musical efectivo. Es más, mientras que facilitan la comprensión musical y el desarrollo psico-físico del niño, estos métodos tienden a proponer técnicas que sólo consideran parcialmente el valor simbólico y relacional de los movimientos del cuerpo desde el punto de vista del niño.

El modo en que se mueven los niños nunca es casual. Para ellos, los movimientos adquieren un significado simbólico inmediato. Por ejemplo, andar de puntillas con los brazos abiertos y andar a gatas se interpretan de dos formas muy diferentes porque estos movimientos se asocian con distintos sentimientos. Se estimulan sensaciones particulares según las partes del cuerpo que un niño mueve o la postura que adopta al jugar. Para comunicar sensaciones, un niño depende de un conjunto de imágenes que le son familiares e identifica esas imágenes con sus movimientos de un modo parecido. Por ejemplo, correr como un león podría expresar agresividad, mientras que flotar como una mariposa expresa ligereza o agilidad.

Los sonidos que produce el niño espontáneamente mientras juega y se mueve acentúan su identificación con cualquier cosa que están representando. Respirar, hacer ruidos con la voz, el sonido de sus movimientos y los sonidos creados por los objetos que se mueven a su alrededor se convierten todos en extensiones de su cuerpo en el espacio. Estos sonidos juntos (alto/suave al darse rápida/lentamente en tono alto/bajo, etc.) inducen a estados emocionales y, en consecuencia, a reacciones tónicas y psicomotrices.

Los niños pueden aprender fácilmente que los distintos sonidos se asocian directamente con las partes del cuerpo, un cierto tipo de movimiento corporal o la manipulación de un objeto. Es más, los sonidos están estrechamente conectados con ciertas imágenes (animales, por ejemplo) que los niños pueden imitar a través del movimiento de cara al 'interpretar' los sonidos que oigan.

En este punto, se convierte en natural, por ejemplo, asociar el sonido de un tambor con los movimientos de un elefante. Al experimentar con la relación entre los sonidos y los movimientos del cuerpo, cada niño puede hacer su propia asociación particular, invitando a otros a jugar también y dirigiendo el juego o aceptando las propuestas de otros niños. Esta interacción ayuda a reforzar la expresión personal y la comunicación con otros. Los sonidos se convierten en parte de un lenguaje común, no verbal, que tiene el poder de estimular sentimientos, sensaciones y reacciones particulares.

Hacer música y escucharla, de este modo, incluso a un nivel elemental, ayuda a los niños a entender mejor el valor de la comunicación artística. La música se convierte en un medio por el cual cada individuo puede transmitir y expresar emociones a través de su propia expresión creativa, así como un estímulo para una reacción corporal igualmente imaginativa. La suma de estas acciones crea una mayor sensibilidad musical. Este enfoque, combinado con más nociones convencionales de educación musical, como aprender la notación, reconocer melodías y ritmos, tocar un instrumento y hacer ejercicios de respiración, constituye un método más profundo y completo para el aprendizaje de la música.

Sonia Simonazzi

Más sobre Ritmìa en el sitio de Sonia Simonazzi
http://www.metodo-ritmia.c om/